GREEN POXY forma parte de una línea de trabajo donde el objeto deja de ser soporte y se convierte en protagonista.
La pieza parte de una figura icónica dentro de la cultura art toy, reinterpretada en cerámica y alejada del acabado industrial para entrar en un terreno más matérico, irregular y pictórico. El esmalte y la pátina no buscan uniformidad, sino carácter: variaciones, accidentes y decisiones que construyen una superficie viva.
El resultado no persigue la perfección del objeto de diseño, sino su transformación en un artefacto visual con identidad propia.
No se trata de decorar un objeto, sino de desplazarlo: sacarlo de su contexto original y situarlo en un espacio híbrido entre escultura, pintura y cultura urbana.
Cada pieza es única.





