Esta obra reinterpreta la célebre estampa de Katsushika Hokusai, reduciendo su composición a los elementos esenciales y sustituyendo la paleta tradicional por colores flúor de alto impacto.
La eliminación del paisaje y de cualquier referencia contextual convierte la ola en un símbolo autónomo, suspendido en un fondo blanco que intensifica su presencia y su carácter casi gráfico. El resultado oscila entre homenaje y distorsión: una imagen familiar transformada en señal contemporánea, entre lo decorativo, lo pop y lo inquietante.
La pieza dialoga con la memoria visual colectiva y con la forma en que los iconos culturales son reproducidos, consumidos y resignificados en la actualidad.
Obra perteneciente a la serie ROEM. Pieza única. No existe edición en print.




