En esta obra, un paisaje verde aparentemente idílico se convierte en escenario de maniobras aéreas protagonizadas por aviones de papel. Las explosiones, representadas con lenguaje visual de cómic, introducen una tensión entre juego infantil y violencia real.
La pieza evoca imaginarios bélicos contemporáneos sin representarlos de forma directa, sustituyendo la maquinaria militar por objetos frágiles, domésticos y aparentemente inofensivos. Este desplazamiento transforma la escena en una reflexión sobre la banalización de la guerra, su estetización mediática y su transmisión cultural.
El contraste entre inocencia y destrucción genera una ambigüedad inquietante: no está claro si asistimos a un juego, a un recuerdo o a una simulación.
Obra perteneciente a la serie ROEM. Pieza única. No existe edición en print.




